domingo, 24 de enero de 2010

¡¡Venancio furibundo, Venancio a pedradas!!





En una comarca no muy lejana, habitan simultaneamente aunque de modo muy distante Venancio y la srta.Vallverdu.


Venancio no es practicamente nadie, al menos en cuanto a derechos se refiere, aunque el cumplimiento de sus obligaciones siempre le fue impuesto con brutal inflexibilidad.

El caso es que el muy iluso lleva tiempo ya inscrito en la caja de paro, viendo caretos somnolientos y apagados de vez en cuando; cada vez que le toca ir a rebajarse.

Ante la inquietud que le produce una vida ociosa a la par que tensa, decide inscribirse a cursos de formacion. Asi ocuparia su mente un ratito al dia, volveria a sentirse util tras tanta cruel humillacion por parte del INEM y quizas a posteriori seria mas sencillo encontrar un trabajo con el que subsistir (nada de banquetes), aunque es plenamente consciente de que hay neurocirujanxs haciendo la calle. Con todo, esto le infunda cierta esperanza y ahi que se va, a preguntar como esta la cosa.

Pronto descubre que hay dos tipos de cursos, los que el INEM realiza gratuitamente para entretener a lxs paradxs como gilipollas y a la vez colgarse medallitas, y los medianamente utiles, que tienen un precio desorbitado puesto que conducen a un posible trabajo. Eso si, sin ningun tipo de garantias al respecto.

Sin trabajo, y habiendose gastado los ahorros ya en arroz y cerveza barata, se dirige a uno de esos centros de formacion donde se imparten cursillos de temario hueco para que lxs paradxs no se entretengan quemando (literalmente) ETTS por las tardes. Solicita informacion sobre modos de financiacion mas bien a largo plazo y recibe por respuesta una opcion completamente insolita y sorprendente para el... ¡el INEM costea cursos buenos! ¡Ofrece creditos a lxs paradxs, con un año de carencia, sin intereses y con las practicas incluidas, a retornar en cinco años! Esto huele a chamusquina murmura Venancio con prudencia. ¿Sera posible que tras una vida entera de degradarme suplicando trabajo a funcionarixs de mirada altiva, de engordar las arcas del estado con mil impuestos (incluido el IVA que llevan hasta las pipas), de no quejarme por miedo a sus porrazos, sera posible que por fin se muestren misericordiosxs y me den un empujoncito aunque sea prestandome una infima parte del dinero que me han arrebatado previamente? Bueno, visto asi, puede que sí consiga rehuir a la miseria despues de todo. Dirijome al INEM sin mas dilacion pues, no a agradecerles nada, sino a solicitar que me echen el cable.



Era una triste y monotona mañana. La srta. Vallverdu aguardaba con el gesto impasible de quien tiene por alma un solido carambano, y no es que se hubiera despertado de mal humor, es que cada dia estaba mas harta de enviar a paseo DNIses de modo sistematico. La pobrecica habia caido en la rutina, y ya ni forzaba la mueca compungida cuando los DNIses le relataban la triste vida que llevaban sus retoños.

Venancio, con barba ya (aunque se habia afeitado antes de entrar en la oficina), consiguio por fin acceder a un careo con Vallverdu. Pregunto, con ilusion pero con recelo por aquellas ayudas piadosas que segun habia oido alli se ofrecian y recibio otro ostion moral, por atreverse a abrir la boca. Para empezar, debe esperar unas dos semanas debido a un error informatico/burocratico/de mil funcionarixs tomando el cafelito durante una hora, y luego vendra muy muy muy temprano a comprobar que cumple con unos cuantos requisitos, tales como no deber un duro a nadie (cosa sencilla hoy en dia, donde practicamente solo lxs niñxs y lxs proscritxs no estan en listas de morosxs), y otras como haber trabajado como un cabron durante los ultimos tiempos.

Bueno, esto empieza a parecerle ya mas normal, y aun asi, la desesperacion le impide comprender que le acaban de confirmar lo que era de suponer: haran lo posible por no prestarle unos centavillos de las fortunas que otrora le sisaron. Con decir que “se ayuda” es suficiente para que la TV no eche mierda encima del INEM, ayudar es costoso y pone en peligro la buena vida de "aquel señor", que es como se llama a quien redacta ese tipo de argucias disfrazadas de ayuda y solidaridad, siempre con fines electorales.

Son dos semanas largas, preguntandose si tendra acceso a una salida decorosa, procurando desviar su mente de la tentacion que le produce robar un banco o la casa de "aquel señor".



Pero el tiempo pasa, y por fin tiene el privilegio de pegarse un insano madrugon para ver a la srta Vallverdu. Alli esta ella, exactamente igual que la ultima vez, esto es, con mirada glacial, y es que la cara es el reflejo del alma. "Alma" en su caso. Pronto empieza el papeleo. Venancio tiembla a medias, tras haber tenido la miel en los labios, no sabe a que aferrarse ya si esto no sale bien. La srta Vallverdu le atosiga con preguntas impertinentes, ya que tiene toda la informacion del DNI Venancio en su ordenador de control del ganado. El responde con paciencia, aunque sabe que no le queda demasiada.

- Un momento por favor............[ ]...........[ ]...........Bien, no ha trabajado usted lo suficiente en los ultimos tiempos, lo “sentimos”.-

- Oiga usted… ¿el hecho de que durante estos ultimos tiempos les haya suplicado trabajo incesantemente, no es una circunstancia a considerar?

- Esto es un decreto real, me ciño a mi trabajo. Punto pelota, chitón.

- ¿Pero como puede no darme trabajo, para luego no ayudarme a conseguirlo por mi mismo bajo el pretexto de que no he trabajado?

- Ehem, ¡seguridad, acuda a la mesa cuatro!...

Venancio pasa un ratito de estupor. Piensa. Se le queda la mente en blanco. Se encabrona. No da credito. Se vuelve a bloquear. Se siente humillado. Vuelve a encabronarse.

Al final, el caudal de pensamiento desemboca en la ira, reaccion comprensible tras la sutil mezcla de burla y desden que acaba de recibir.

Se dirige a casa dando patadas a todo lo que ve y escupiendo constantemente en el puto suelo que para algo ha estado pagando. Los maderos le ven y consideran que el incivismo debe ser sancionado, por una sociedad mejor. A punto de asistir a su desplome como persona, con lagrimas de rabia asomando a sus ojos, le meten un desproporcionado puro del cagarse, por guarrete.Con IVA, claro.

"Aquel señor" recoge unos dias mas tarde ese dinero del paquete endosado al bueno de Nancio, y lo emplea para organizar una caceria por todo lo alto y un par de banquetes, pues siempre va bien relajarse antes de redactar nuevas ayudas para el ciudadano medio votante. De lo que le sobra, le da una limosna a la srta. Vallverdu y otra a los maderos, por su eficiente labor social.

Y el pobre Venancio, sin ayudas, trabajo ni derecho a nada, carne de prision ya por su terrible bajeza moral, se dirije, ladrillo en mano, a intentar poner las cosas en su sitio, o al menos, a procurar defender lo poco de dignidad que aun conserva intacta. "Aquel señor" deberia ya estar rezando, que para algo es un catolico ejemplar.


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