sábado, 27 de febrero de 2010

NASA cómica VS raza cósmica






Hallábanse aquella tarde de martes estival tan aburridos como cualquier otra los microorganismos que habitaban aquellas dependencias de la NASA. Y, como cualquier otra tarde, miraban apáticos los paseos de aquellos gigantescos y estúpidos humanos, con sus prisas, sus gruñidos y sus egolatrías. Los pobres microbios vivían sumidos en la mas soporífera resignación, con el escaso aliciente de renegar sobre la idiocia humana, que por su parte mostrose siempre bastante empeñada en combatirles.



Se reunieron, por hacer algo, y dieron vueltas y vueltas a su anodina situación. En un destello de inspiración, un iluminado creyó dar con la solución, que no era otra que largarse. Oh sí, "largarse", ¿pero es que no iban a ver la misma rutina y a idiotas, sino idénticos, desesperanzadoramente similares conformándola? Bueno, otro iluminado propuso aprovechar su inmejorable ubicación para largarse al espacio exterior. Esto creó un gran bullicio en el sanedrín microbiano, los sectores más escépticos decían que como debate para pasar la tarde estaba bastante bien, pero que era imposible tanto conseguir acceder a los trastos que los idiotas lanzaban al espacio, como sobrevivir una vez allí. El sector más asqueado del planeta tierra y sus habitantes, empezó por el contrario a excitarse dando forma a la idea en sus cabezas. Con una buena preparación, gozarían por fin del espacio y la libertad que requiere cualquier especie superior (al menos en cuanto a dignidad) para desarrollarse.


Pese a las críticas y las ironías despectivas de quienes no hacen ni dejan hacer, que también los hay entre los organismos microscópicos, se pusieron manos a la obra con enjundia y sin dilación.


Aprendieron a soportar mil Fairys emulando a Rasputín, se sometieron a pruebas extremas aprovechando las carísimas y hasta aquel instante prácticamente inútiles instalaciones humanas, y empezaron a concienciarse sobre el riesgo que estaban a punto de asumir al aventurarse en aquel periplo micro-cosmonáutico.
Fijaron una fecha razonable, para no mucho después, ya que total, por fin tenían sentido sus vidas, e incluso llegaron a convencer a alguno de los eruditos incrédulos para que les acompañase hacia tan arriba, con el pretexto de que no había mucho por perder ya.


Llegado el día D, comenzó su odisea. Tras vencer las durísimas condiciones desinfectantes impuestas por los botarates humanos, y no sin apuros y alguna baja, consiguieron acceder a un nuevo y caro cachivache espacial, una tal "sonda Cockfinder II", igual de absurda que el resto de basura espacial, pero tan y tan practica para los ambiciosos fines de libertad de los microbios.
Así, comenzó una ascensión que algún tiempo después, tiempo bastante más emocionante que el vivido hasta entonces por los bichejos, les llevo como polizones hasta el planeta rojo.


No fue nada fácil su adaptación a aquel nuevo entorno hostil, y los más entendidos en la materia sabrán exactamente por qué, pero la naturaleza es caprichosa y más poderosa que cualquier entendido en ella, y acabó por consentirles vivir allí.
Es más, las condiciones del entorno les hicieron crecer y mejorar sus cuerpos no tan microscópicos ya, en una lección Darwiniana como cualquier otra, a fin de sobrevivir y hacerlo con garantías.
Sus cuerpos se agrandaron y adquirieron un tono rojizo, sus extremidades se achataron y aprendieron a masticar polvo sin dañarse las muelas, surgidas de la nada precisamente para tal menester.
Tras unas cuantas generaciones de vida marciana en paz y sin soportar majaderos, aquellos bichejos, cuyo hastío les enroló en tal empresa, habían sacado el máximo provecho de la misma.


Ahora tenían su propia civilización, que aún no siendo tan retorcida y maquiavélicamente compleja como la humana, si era en cambio, justa, honrada y efectiva.
Y así vivieron bastante tiempo, celebrando el haber decidido desvincularse de la bípeda e imbécil especie humana.







Mas no resultó ser todo tan sencillo ni apacible como consideraban. Porque durante aquellos años, el ser humano había seguido mirándose al ombligo en un afán por ser dueño de todo. Habían seguido los dirigentes ignorando a las personas, fomentando el hambre y la guerra, y centrándose en conquistar y devastar el espacio infinito, jugando a ser mayores que Dios, cual Lucifer en pleno narcisismo rebelde. Y cómo no, se atrevían a mancillar los planetas colindantes con su sucia presencia y mediante sus nuevas y mezquinas tecnologías.


Pronto ellos también estuvieron en Marte.


En otra tarde aburrida del equivalente a martes en Marte, llegaron los "dueños de las galaxias" a explorar y hacer "suyos" aquellos confines.

El revuelo que pudo armarse al topar con los supuestos "marcianos" no pudo ser mayor.


Enviaron rápidamente misivas a la tierra solicitando presto armamento militar espacial, y pretendieron secuestrar a más de un microbio, por suerte demasiado escurridizo para ellos.
Empezaban a hablar del "mayor descubrimiento de la historia", de "vida extraterrestre" y a razonar como podrían explotarla y obtener algún rédito económico.


Los muy majaderos no alcanzaban a comprender que sólo eran bichejos que llegaron hasta allí huyendo precisamente de su majadería y valiéndose de sus propios medios, y que a tenor de la demacración y decadencia a las que habían sometido a la tierra en éste tiempo las personas, habían obrado con muy plausible criterio.
No hubo tiempo siquiera para el debate, el instinto humano afloró y enseguida comenzó una cacería alrededor de aquel planeta. Infructuosa en cualquier caso, porque los bichos conocían de sobra aquellos parajes y porque eran mucho más veloces, amén de no necesitar tecnología alguna para desplazarse a toda velocidad.
Desde el planeta otrora azul, pero por aquel entonces ya gris negruzco, se sumieron en la ansiedad que les generaba el concepto del poder supremo, y quisieron enviar tantos trastos a la vez a reforzar sus estrategias de conquista y dominación sideral, que chocaban entre ellos y caían sobre sus cabezas.


Así que allí siguieron dando vueltas y vueltas a la superficie marciana los humanos, persiguiendo a unos microbios antaño terrestres sin ton ni son. De hecho aún están corriendo allí, jurando y perjurando masacre, para regocijo de unos cuantos de los bichejos de mayor sapiencia, que subiéndose a una loma y sabiéndose allí a salvo, pasan la tarde refocilándose a costa de la estupidez humana, mofándose con sorna y saña, conscientes de que tarde o temprano ya se cansaran de hacer el memo.
Murmuran entre carcajadas verdades tristes, como la de que el progreso y la ambición humanas habían exterminado a su propia especie y que aun así no parecían haber saciado su apetito destructivo, como que no ven más allá de sus propias ínfulas de grandeza autocomplacientes, y como que incluso el bichejo más insignificante llegaba a aprender al alejarse de su destructiva presencia como vivir en paz y armonía antes que ellos.


Ahora los humanos tomaban de su propia medicina haciendo el ridículo galáctico, sin saber aún que los microbios habían saboteado la ostentosa patera cósmica que les llevó allí y que jamás volverían a aquel invernadero gigantesco y purulento al que llamaban ingenuamente "hogar".





miércoles, 10 de febrero de 2010

Ós sol sense consol







Ja fa dos anys que varen segar la meva vida, i tot i això, aquí estic encara, respirant, sospirant, fent allò que es coneix com a viure, nomes per inèrcia.



Demà, que hi arribarà, farà dos anys que algú va decidir sobre mi, i que tot es va ensorrar sense cap mena d ‘explicació, sense la més mínima deferència per tot allò que jo pugues sentir o estimar al món.


Trobo a faltar els meus fills, i és la ràbia que bull quan penso en rodolar entre les seves rialles la que fa que els meus ulls no sàpiguen estar secs, la única capaç de mirar endavant i sense mirar res allunyar-se milions de pams i arribar on estan ells, per rodolar entre les seves llàgrimes i espantar la confusió que tenen per únic pare des fa dos anys.


Se que els presoners solen tenir raons. Potser els han engarjolat per les seves idees i això els hi dona forces. De vegades els tanquen per error i la recerca de la justícia els manté vius, de vegades la gent fa coses lletges segons la moral però necessàries per a la seva supervivència, i fins i tot per la supervivència dels demés.


Jo no pertanyo a cap mena de empresonament justificat. Nomes soc un hostatge rentable, un maniquí de qui creuen no pot estimar, de qui donen per fet que no sent res i alhora produeix diners. Doncs s’equivoquen. A diferencia d’ells jo soc capaç d’alegrar-me de produir alguns diners que serviran per alegrar els fills del neci que m’ha tancat, que no tenen culpa de res, i ja prou hi ha amb que pateixin els meus.


Jo no vull cap mena de venjança personal, no desitjo que s’admeti públicament el clamorós greuge al que em sotmeten. Això no pot redimir una tristor que es basa en la absència dels meus ni el tràngol de l’enyorança. Podria renunciar a la meva llibertat voluntàriament per fer feliços els meus cadells, però no entenc que els facin orfes intencionadament privant-me de la meva llibertat per quatre calerons bruts que tant de bo com a mínim serveixin per alguna cosa mes que per comprar capricis o la captura d altres essers per tal de prostituir també els seus sentiments. Podria comprendre una tristor justa o amb algun objectiu noble, però no pas això.


Els funcionaris del zoo passen per aquí a diari, alguns amb contradictòria vocació, d altres amb freda professionalitat, i em tiren algunes coses per menjar i em raspallen els cabells, en aquest càlid pol nord de reduïdes dimensions en que m obliguen a habitar. La mà que em considera rentable els ha d exigir mantenir-me viu dedueixo, i no se si es recrea en la humiliació de sotmetre'm al dolor un dia rere l'altre, però no vull pensar que sigui res personal.


Aquells barrots que travesso amb la mirada, fan pudor a indiferència i incomprensió, i em fan somriure si penso que els meus fills potser han corregut millor sort. M’alegro de que no estiguin amb mi en aquest horrible i sàdic cau i em moro de apatia i malenconia per no poder ser amb ells.


Com els hi hauria d’explicar que els pares de l’espècie humana porten els seus cadells a contemplar el patiment aliè? Que pot sentir un noble osset polar, ple de coratge i bondat si veu l’horror com a espectacle per als humans? Que en pensarà dels que paguen diners no per venir a rescatar-nos, sinó per a donar la única espurna de llum que coneixen els nostres ulls amb els seus flaixos. Dels bèsties que ens assenyalen com si no fossin animals, com si tinguessin dret no a tancar-nos, sinó a riure de tenir-nos tancats. Tant de bo algun dia tornin a ser animals, i es preocupin d’estimar les seves cries en comptes d buscar satisfacció en tractar amb crueltat els cadells dels demes.


Mentre tant van passant els dies, les setmanes, els mesos i els anys, i la meva mirada immòbil segueix travessant aquest mar de rialles despectives, i buscant-los a ells.


Fins que les persones no siguin humanes això no canviarà, perquè ser persones les fa incapaces de preguntar-se que vol dir la immobilitat de ma mirada, sempre que la seva mirada encuriosida se senti sorpresa i excitada. Ni idea del que jo pugui estimar o sentir, nomes mirar-me amb altiva arrogància com si fos tan diferent a ells com per justificar degradar-me d aquesta manera.


En un mon d’ossos polars o de hipopòtams, o de iguanes, ells serien lliures, i podrien abraçar les seves cries, i tant de bo arribi el dia en que puguem observar-los fer-ho en llibertat.


Això es ridícul i cruel, i jo només desitjo que tot acabi i tornar a casa. Tornar amb ells i ensenyar-los que no s’ha de fer mal a ningú. Tornar a rodolar i riure, a plorar del goig de viure.

lunes, 1 de febrero de 2010

De retinas derretidas


Registro 1. Captura de «el rubio». 

Tras una importante y delicada operación propia de una guerra de guerrillas, por fin hemos podido dar captura a Euclides Méndez, personaje conocido como «el rubio». Este individuo es poseedor de una gran cantidad de importantísima información para los intereses patrios, tanto en asuntos de defensa y seguridad nacional, como en asuntos relacionados con el progreso de la industria armamentística.
Es este el motivo por el cual lleva tanto tiempo siendo vigilado y perseguido por la C.I.A. y el F.B.I. y no ha sido sino hasta hoy, cuando ha cometido un error conforme a las leyes internacionales que impedían su captura, que hemos podido darle caza y trasladarlo aquí a nuestra base, donde pronto pasara a disposición del coronel Masstoy, el más astuto y feroz de nuestros interrogadores.
Masstoy, «el brocas» (sobrenombre adjudicado por su afición a utilizar estos instrumentos en sus interrogatorios), lleva ya cuarenta años«sonsacando» información a los prisioneros de un modo bastante fiable, aunque a menudo se vea envuelto en problemas con los tribunales encargados de velar por los derechos humanos. Los mismos hilos mueven un poder que otro y milagrosamente siempre acaba volviendo a casa con total impunidad.
El rubio por su parte también goza de una acreditada reputación por su astucia sibilina, por tanto es de esperar que el coronel Masstoy se vea obligado a emplearse a fondo si es que pretende realmente conocer hasta el último dato que atesora.



Registro 2. Primeros contactos.

Esta mañana, diez horas después de haber capturado al rubio y tras haber superado toda la burocracia que obstaculiza el proceso en estos casos, el coronel se ha dispuesto a dar comienzo a los interrogatorios. Pero algo inesperado le ha enfurecido bastante. Por algún motivo el gobierno exigía el uso de métodos amistosos como primera opción. Ha tenido que dejar su cajón de herramientas en el despacho y dedicarse a ofrecer lisonjas y ventajas al prisionero a cambio de su información.
-Rubio, sea usted razonable, confiese cuanto sabe y recibirá una condena menor, tan cómoda y lujosa como la podamos hacer y protección para usted y los suyos de por vida.
Pero el rubio ni puto caso. La verdad es que ha salido de tal humor el coronel que hemos pasado el día escurriéndonos a su paso por el cuartel.



Registro 3. La cosa se endurece.

Aunque a regañadientes, el coronel ha vuelto a dirigirse al rubio en tono negociador, dispuesto a escuchar condiciones y a proponer y facilitar ventajas. El rubio se reía con la mirada, y tras una llamada telefónica rebosante de reniegos y blasfemias, el coronel ha gruñido textualmente «a la mierda que se vayan» y se ha dirigido raudo a por su caja de herramientas. Creo que en el fondo tiene mucho de sádico ese hombre, la manera en que fruncía la comisura izquierda de sus labios le delataba.



Registro 4. Inicio de los «métodos expeditivos». 

No sin antes calificar de hipócritas y «saquitos de pus» a los centinelas de los derechos humanos, probablemente para justificar el horror que iba a liberar en la sala a costa del rubio, el coronel ha empezado a enseñar su colección de brocas al señor Méndez, que desde luego no se ha mostrado alterado en lo más mínimo. Admiro la valentía de ese hombre.
Acto seguido, se ha dedicado a propinar una paliza al prisionero hasta que le han dolido las manos, hasta jadear del cansancio. El rubio, de espíritu inquebrantable, hacía mutis por el forro.



Registro 5. Aumento de la hostilidad a «nivel 2» en la escala propia del coronel.

El coronel no se ha molestado en realizar vistosos preámbulos, o siquiera en excusarse en voz alta. Hoy ha pasado rápidamente a la acción, y se ha decantado por la tortura psicológica. Ha puesto al rubio debajo de un potente foco, delante de un espejo y ha ordenado a un cabo que le mantuviese en pie en todo momento, impidiéndole dormir o descansar. Ha dado instrucciones concisas de que le mantuviesen en ese estado hasta que suplicase piedad.  De vez en cuando Masstoy pasaba por ahí y le escupía o le dedicaba alguna lindeza verbal.



Registro 6. El rubio resiste.

Han pasado varios días y el rubio ha hecho gala de una fuerza de voluntad, una resistencia y una entereza que han provocado la admiración de todo el cuartel. Por supuesto, también la indignación del coronel. Gruñendo y jurando entre dientes, ha cogido sus brocas y ha jurado que no pararía sin haberle sacado antes hasta la última palabra.
A continuación, una película gore habría parecido de Disney.
El coronel ha taladrado diversos puntos del cuerpo del rubio, tales como la planta de los pies o el hueco que hay entre los huesos que conforman las articulaciones.
Le ha arrancado las uñas con unas tenazas y ha exprimido unos limones sobre la carne viva que quedó al descubierto. Le ha metido electrodos por los oídos y le ha achicharrado los tímpanos.
Pero el rubio ha preferido no decir nada.


Registro 7. Rayando el límite humano.

El coronel empieza a sentir que su eficacia está siendo puesta en entredicho en el cuartel, aunque lo cierto es que todos sentimos cierta empatía y lastima por un prisionero tan valiente y corajoso como Méndez.
El coronel, tras todo tipo de pruebas y casi a la desesperada, ha decidido poner en práctica métodos experimentales, como el uso de drogas muy específicas, aunque la verdad es que una vez más no ha tenido mucho éxito y Méndez sigue terco en su silencio.


Registro 8. Maytoss se pasa de la raya.

El coronel ha solicitado permiso para poner en marcha un proyecto secreto de la C.I.A. para hacer «cantar» a los prisioneros más duros y persistentes. Tras solicitar permiso y también la garantía de que será protegido después con una nueva identidad, a fin de evitar las sentencias por el crimen contra la raza humana que estaba a punto de realizar, ha colocado al rubio ante una pantalla de televisión.
A continuación, el rubio ha conocido el infierno.
El coronel le ha sometido a una sesión de cincuenta horas de vídeo combinado, con escenas de Leticia Sabater, Fama, Gran Hermano y como guinda ha reproducido la película «El equipo Ja». 
Los gritos han sido sobrecogedores. Muchos de nuestros hombres, curtidos veteranos que han pisado mil campos de batalla, han roto a llorar como niños indefensos al oír el llanto y el dolor del rubio.
El rubio ha dado hasta la dirección y el teléfono de su madre así como el de su mujer, pero el coronel, que por fin ha conseguido su objetivo, no ha mostrado clemencia alguna. Al contrario, reafirmándose en su postura de hombre sin escrúpulos, e ignorando que ya tenía toda la información que necesitaba y un buen montón de información extra que el rubio ha espetado a la desesperada, le ha sobreexpuesto.



Registro 9. La avaricia rompe el saco.

A las veintidós horas de visionado, y tras haber sudado sangre y haber perdido las cuerdas vocales desgañitándose en suplicas y sollozos escalofriantes, el rubio no lo ha podido resistir más y le ha explotado la cabeza, dejando todos sus sesos, hechos caldo tras lo que vio, pegados en la pared.
El coronel Maytoss se ha colocado un bigote postizo y se ha fugado a Antananarivo.
Y el estropicio lo ha tenido que limpiar un muchacho que nos ha enviado la Adecco, con contrato de dos horas para la ocasión.
La cinta del horror ha sido confiscada y esta almacenada junto a otras armas de máxima destrucción en un búnker de altísima seguridad.
Todos recordamos tu valentía rubio, hiciste lo que pudiste.









jueves, 28 de enero de 2010

"De lo que tengo miedo es de tu miedo". (Shakespeare)





Tú te preguntas que me empuja a sonreír y reír siempre como un idiota, y yo te respondo que eres idiota por no saber dar valor al valor que se requiere siempre para sonreír y reír aunque sea un poco. Sonreír y reír en los tiempos que corren es algo más que una hazaña, es un profundo acto de ácida rebeldía. Precisamente porque si las cosas a tu alrededor tienen un fin, ese es evitar que rías (a excepción, obviamente, de cuando pagas por reír). En realidad ves la luz, te dan la palmadita y poco después ya te infundan miedo y mas miedo, con el fin de mantenerte subyugado y dócil. El ser humano necesita del miedo, es fundamental y forma parte del instinto de supervivencia. Sino supiese alertarse, a menudo parecería tonto y perecería a lo tonto. Pero hay miedos que son un simple añadido a lo natural, que van más allá de lo que sería normal, y que tienen establecidas unas metas muy concretas. Esos tan sólo persiguen doblegar tu voluntad. Y para combatirlos hay que apretar los dientes, y sonreír y sonreír, con ironía y mordacidad. Incluso a poder ser, con naturalidad, que no se note que estás luchando.



Existen básicamente el miedo a las represalias directas por parte de la autoridad si actúas según tu propio criterio, y el miedo al rechazo por parte de lxs demás si no actúas según el criterio impuesto para tod=s por la autoridad.


Y todo empieza desde que eres un retoño, desde el primer momento en que tienen acceso a tu persona. Miedo en casa a “portarte” mal, o cargarás con toda la frustración que sufren los atemorizadxs adultxs sobre tus hombros. Miedo a tu primer día de escuela/establo, aunque éste sea un miedo bastante natural, la agonía empieza ahí dentro para ya nunca acabar y algo dentro de ti lo intuye. Miedo a desobedecer al profesor cuando te exige que dejes de jugar por más ganas que tengas, o eres castigado. Así, entre la tiranía doméstica (por tu bien) y el avasallamiento escolar (por tu bien) ya te crean el miedo a la autoridad. Es la semillita de la obediencia. Se germina una vida de cabeza gacha, y lo que es peor, sin derecho al pataleo.


Empiezas a tener conciencia, y con ella muchos más miedos, los que antes la inocencia te permitía ignorar. Así, empiezas a tener miedo de ser el tonto de la clase, porque sabes que te caerán mil ostias. Miedo a ser el listo, porque sabes que te miraran con bastante asco, y miedo a ser distinto en general, porque se ensañaran cruelmente con tus “defectos”. Lo mejor para evitar conflictos es ser exactamente igual que lxs demás, y esta también es una constante que se perpetuará si no haces acopio de valentía.


Miedo a no hacer los deberes, porque en vez de motivarte para que te parezca interesante hacerlos, sabes que simplemente te castigarán si no los haces. Miedo a sacar malas notas en materias que no llaman tu atención, o serás castigado y humillado en casa. Miedo al matón de la clase, ese que, como tus padres, desahoga sus miedos sobre el débil, que a veces eres tú. Miedo a quejarte al respecto y mostrarte débil, pues se espera de ti que sepas resolver toda esa locura por ti mismx y miedo a no saber resolverla, que es algo que se va incrustando paulatinamente y con resignación muy dentro de ti. Si a estas alturas ya te has desmarcado inconscientemente del resto, miedo a creer que eres un bicho raro, a saber que nunca gozaras de las oportunidades que tienen quienes si renuncian a cuestionar el funcionamiento de las cosas.


Miedo a ver como cada vez te vas alejando más de la uniformidad del grupo, que es el miedo a la soledad, que también te acompañara ya por siempre. Miedo a pensar que el día de mañana serás un “Don nadie” si hoy no te sometes, y miedo a irte a la cama sin cenar, al “coco”, o a no poder salir en unos cuantos días.


Sobrevives a la escolarización, y empieza el miedo a no encontrar un trabajo, porque en casa aprietan tus sienes. Si lo encuentras, miedo a lo que el encargado pueda decir de ti si te muestras mínimamente convencido de ti mismo en vez de ser un autómata destinado a producir cada vez más deprisa. Miedo a perder el curro en definitiva, porque es todo tan caro, y tienes que sobrevivir y además aparentar. Miedo a buscar alternativas, pues todas las que no pasen por el sometimiento llevan el cartel de “ilegal”, y es éste miedo el miedo a la policía, que es el miedo a padres y maestros. Miedo a la cárcel, miedo a los porrazos, miedo a las multas, miedo a las sentencias de un juez que estudió la constitución pero nunca tuvo sentido de la justicia, miedo a la humillación y a la brutal falta de comprensión cuando tú solo pretendes hallar soluciones propias y dignas, porque solo tú sabes lo que te conviene y tienes el legítimo derecho a equivocarte.


Miedo al que todo salga mal, al fracaso, porque éste mundo no esta diseñado para compartir, y sabes que si no eres tú, poca gente hará algo por ti. Miedo al éxito, porque aunque tal vez tu intención sea la de hacer algo por lxs demás, sabes que éste mundo está diseñado para competir y habrá quien desarrolle aviesas argucias para arrebatarte todo lo que conseguiste. Para colmo, existen tretas de esta índole que son consideradas “legales”, en tanto que la autoridad se beneficie, así que ni su propia podrida escala de valores acudirá en tu socorro.


El natural miedo a la incertidumbre, acrecentado por la sensación de vacío que sientes cuando te das cuenta de que tan sólo eres cuanto tienes y posees. Miedo a lo desconocido, porque te han enseñado que todo lo que implique salirse del renglón significa peligro. Miedo a peligros que ni existen, y miedo a como reaccionaran tus semejantes ante tales miedos, a la demencia que nace de tanta presión en individuos a menudo muy poco preparados para soportarla.


Los más ridículos miedos posibles, los reservados para la recua más necia, los miedos de los medios, los miedos mediáticos y televisivos, que son la manera sutil de acojonarte frente a lo distinto. A saber:


El miedo al terrorismo (por parte de lxs “distintxs”, sobra decir), porque atenta contra “el estado del bienestar” a costa de victimas inocentes, en vez de tener un lógico miedo a un estado de bienestar que acaba con la inocencia de las personas haciéndolas victimas de sus miedos para no tener que soltar el mochuelo, hasta llegar a conseguir incluso que haya quien desee atentar contra él.






El miedo a la inmigración, (chauvinismo, etnocentrismo y patriotismo son simple y llana imbecilidad muchas veces infundada interesadamente), a esas personas, como no, “distintas” que quieren según la caja tonta acabar con tus raíces culturales y quitarte el trabajo, cuando todos sabemos que el Burguer King no sirve callos ni fabadas y que los empresarios son los primeros en contratar a los inmigrantes porque se les explota mejor. Gente que se preocupa por su país porque se acercan lxs pobres de otros sitios, consecuencia generalmente de los abusos de su propia patria occidental, pero que en cambio no se preocupa por la globalización, culmen de la incultura y la lapidación de las identidades en todas sus vertientes.






El paradójico miedo a envejecer, que contrasta con el miedo a morir (caso aparte). Quieres vivir cien años, pero quieres vivir cien años pareciendo que tengas veinte. Y si no lo deseas así, L’Oreal se encargará de acojonarte, ya sea mediante tu espejo, o mediante la gente de tu alrededor mas idiota, esa que sí se dejó acojonar por su espejo. Procura siempre compararte, en las series y películas no hay sitio para “engendros” con defectos físicos si no es mofa y sorna mediante, así que supón que en la calle tampoco, y asústate o compra parches.






Como no, el miedo a que se te estropee la TV, y tengas que usar el cerebro.










El miedo por excelencia, que es el miedo a morir, viejo estigma que arrastramos, fruto de dudas irresolubles, y filón sin par para religiones sobre todo, para quienes poseen el monopolio de la “vida eterna”. Miedo a morir en pecado, miedo a quedarte ciego por masturbarte, miedo a sentirte culpable de que un cura abusara de tu cuerpo, miedo al infierno, curiosamente por cuestionar desde la sinceridad y la búsqueda de la paz personal, la supuesta doctrina de “la verdad”. No mereces sentirte bien contigo, tu deber es sentirte bien con los dioses y sus managers terrenales. O arde en el lago de azufre, malditx impí=.


Miedo al rechazo, a que te den de lado por no encajar, y solo te quede intentar encajar vendiendo hasta la ultima de tus ideas, prostituyendo tu escala de valores, fingiendo y aparentando ser, y esto incluye aparentando tener carácter y ser valiente. En una de sus variantes, el recurrente e hiriente miedo a que “se te pase al arroz” por cosas estúpidas como tener granos, ser bajito, estar gorda, ser manca, ser calvo, bizca, cojo, por tener las orejas o la nariz grandes, por tener problemas de dicción o por no tener habilidades sociales, por tener un dedo de más en una mano, por sufrir alguna enfermedad, por que tu rostro muestre “sucia vejez” en lugar de “experta sabiduría”, por ser albino, lampiña, peludo o jorobado.


Miedo a confiar en cualquiera, a querer, a ceder, a sacrificarte, a entregarte, a hablar más de la cuenta, a mostrar tus sentimientos, a parecer vulnerable, porque el mundo es como la selva, la información es poder, y siempre gana el más poderoso, y tú siempre te puedes quedar con el culo al aire, victima de interesadas jugarretas de escaso valor moral.


Miedo al descontrol, a que no este todo previsto, planificado y calculado pues te han hecho creer que sin la autoridad regulándolo todo, tu no eres capaz de nada, y miedo a la libertad, a sentirte el únic= dueñx de tus decisiones, porque el lastre de equivocarte supera con creces tu capacidad de purgarte cara a la galería.


Todos estos miedos, y unos cuantos más, se resuelven de dos maneras muy simples: con dinero, o con tu sumisión. Paga, o cierra el puto hocico.


Si no tienes pasta o tienes mucho orgullo, o te echas a temblar, o te echas a reír, demostrando estar por encima, demostrando que eres capaz de jugar, soñar, saltar, corretear y divertirte pese a todo. Las consecuencias serán las mismas, pero se te harán más llevaderas cachondeándote de ellas. En definitivas cuentas, sonreír y reír como un/a idiota (que sabe lo que hace) siempre fue más sano que claudicar entre sollozos y temblores, donde va a parar.














Además, recuerda: quien teme sufrir, sufre de temor.














Espabila e ironiza, ¡que se jodan!


 
 

domingo, 24 de enero de 2010

Zooilógico de frente altiva y orgullo intacto








En el mundo hay, y tiene que haber, de todo. Bichos raros que exceptúan la regla. Los ajenos a los convencionalismos del reino animal.


Hay, entre muchos otros, pingüinos rastafaris, jirafas con anginas, cocodrilos mellados, armadillos cuadrados, leones alopécicos, osos perezosos hiperactivos, loros políglotas, camaleones albinos, pulpos jíbaros,

dromedarios alcohólicos con reservas de vino en la joroba, serpientes con botas, ratas de paladar exigente, dragones unicelulares, asnos ajedrecistas, gallos narcolépticos, mantis religiosas ateas, gorilas escuálidos, hormigas haraganas, dinosaurios mimosos y tiburones vegetarianos.

Calamares de tinta invisible, tigres con manicura, cigarras laboriosas, pirañas de labios sellados, moscas metrosexuales, pulgas reptadoras, bacalaos dulces, mariposas grises, orangutanes de brazo corto, mariquitas de ultraderecha, cerdos atléticos, gaviotas del desierto, cabras cuerdas y cebras a topos.

Vacas con mala leche, focas anoréxicas, lombrices que derrapan, canarios roncos, guepardos tetrapléjicos, patos patosos, perros verdes, tiburones martillo que pierden la cabeza, abejas de salado, saltamontes que practican el doble mortal con tirabuzón y cangrejos que tiran adelante.

Topos vigías, buitres devorando las horas muertas, mofetas fragantes, hienas deprimidas, hipopótamos hidrofóbicos, caracoles con babero, murciélagos que echan la siesta tumbados, anguilas a pilas, pelotas escarabajeras, elefantes olvidadizos, suricatos jorobados, liebres desidiosas, ardillas con dentadura postiza y morsas bien afeitadas.

Caballos de paso tosco, gatos tristes y azules, ovejas lampiñas, chimpancés cosmonautas, palomas sin mensaje, orugas sin planes de futuro, pavos de importantísimos mocos, papagayos polares, avestruces que meten la cabeza bajo el asfalto, cigüeñas que se quedan follando en París y nunca vuelven, cucarachas pulcras, marmotas insomnes, delfines bobos, dodos zombis, yaks rapados al cero, gallinas de huevos de oro, cangrejos ermitaños hipotecados a 40 años, rinocerontes de cutis delicado, tortugas apresuradas, manatíes violentos y gacelas tullidas.

Bonobos con clamidia, iguanas que no toleran la luz, zorras empachadas de uvas, panteras rosas, colibrís sedados, sanguijuelas heroinómanas enganchadas a chicuelas heroinómanas, conejos miopes, burros flautistas, pavos reales modestos, cuervos y urracas en el país de los ciegos, ornitorrincos narcisistas, langostas rojas de rabia, lobos estreñidos, castores disléxicos, ardillas voladoras de vuelo ascendente, salmones que se dejan llevar por la corriente, belugas negras, osos hormigueros con pelos en la lengua, mapaches a rostro descubierto y comadrejas urbanitas.

Búhos diurnos, guacamayos acromáticos, dragones de Komodo enanos, gusanos fornidos, ocelotes que renuncian a su piel para salvar la vida, monos narigudos de nariz roma, pangolines barbudos, periquitos autistas, boas que abrazan afectuosamente, sapos con pies de plomo, peces espada esgrimistas, luciérnagas de animo apagado, grillos de patas escocidas,



y, por supuesto,

Tú y Yo.

 

Siempre mejor sapo que mal acompañado.








De que ahora mi vida es ese tipo de vida que tanta gente anhela, no cabe duda alguna. Y siendo sincero, se la deseo a todxs ell=s, si de veras es lo que quieren. Allá cada cual con sus preferencias.


Admito que gozo de lujos y privilegios, algunos incluso ostentosos hasta la obscenidad. ¿Y que?

Me baño en leche de burra, celebro opíparos banquetes de sublimes viandas en los que llego a poner en peligro mis arterias, sin olvidar la cantidad de excelente vino que los riega, que no escasea en absoluto.

Dispongo de las tierras de medio reino, me enriquezco a cada exhalación, hay miles y miles de vasallos a mis pies que no dudan en sacrificarse por mi, y paso las horas muertas regodeándome con desidia en mis riquezas.

-“A sus pies, mi señor” murmuran entre genuflexiones mientras cabalgo con mi excelente corcel a lo largo de mis no menos excelsas tierras y bosques. La puta que los parió, que poca dignidad. Creo que el único que me respeta y me mira a los ojos de manera sincera es el gato de la corte.

Estoy casado con una muy bonita princesa si, a la que debo todo cuanto poseo y soy, y ella procura alejarme del hastío que me provoca tanta opulencia rutinaria. Siempre, y esto significa siempre, está encima de mí. “Hay que visitar a los duques de Cantalapiedra de arriba”, “Manda azotar al tabernero que ha mancillado mi honor postrando su mirada en mis enaguas”, “Tengamos quince vástagos que perpetúen la estirpe” y un largo etcétera de impertinentes milongas. Pero yo no le presto demasiada atención. Yo a lo mío con mi lacónico semblante apático.

Esos ratitos en que gozo de su ausencia, son los que aprovechan mi séquito de carroñerxs, que me secunda por decreto del oligofrénico gerontócrata de mi suegro, para rondarme con sus pretensiones. “Oh, si vuesa merced tuviese a bien concederme el dominio de la cantera”, “Oh, Amo, que excelente seda la de su túnica, sin duda alguna no existe comparación para con ella”, para luego solicitar no se que prórroga de unos impuestos que yo ni siquiera gestiono. Maldita sea, ¿Qué habré hecho yo para merecer a semejante gentualla constantemente en derredor?

Aunque mucha gente tenga motivos para envidiarme, en el fondo hace falta estómago para detentar tanto privilegio. Yo en particular estoy asqueado de estar en mi pellejo.

Solo me debato entre la apatía y la nostalgia. Hubo un tiempo en que fuí tan y tan feliz que se me tuerce el gesto al recordarlo. Así transcurría, plácida, mi existencia….

Yo solía ser el mas vacilón del pantano, con mi panda de colegas croando letras guarras entre los helechos. De vez en cuando tocaba aparearse y menudas juergas nos corríamos, que desenfreno, que despiporre. Pasábamos los ratos saltando de aquí hacia allí, con una alegría pura, inocente. Echábamos un vistazo a los renacuajos y les enseñábamos a croar a pleno pulmón en cuanto eran lo bastante mayorcitos. Por no hablar de cuando quedábamos para cazar moscas y atiborrarnos. Luego nos sentábamos, globosos, en los nenúfares, a digerir en paz y a mofarnos de los hombrecillos que pasaban sudando con sus cargas por los senderos, ¡que pringaos, siempre deslomándose!

Sus crías a veces se acercaban con la intención de darnos caza, y la tarde se tornaba un espectacular vaivén de huidas estrepitosas. Pero el día llegó en que no hubo carcajada infantil a modo de preámbulo, y en que me dieron caza, a trapera traición. Yo me rascaba la panza, ajeno a todo, cuando una grácil mano me asió, me elevó y sentí un pegajoso ósculo en mi gepeto de batracio. Había sido condenado.

Me salieron unos dorados y horteras tirabuzones, piernas de gimnasta y voz de mentecato con la que ya no podría croar baladas viscerales de mocos y pus en la ciénaga. Mis amigxs y novias ya no me reconocían.

Yo no daba crédito al cambio, pero en fin, hay que probarlo todo, pensé. Ahora ya lo he probado, llevo un mes de prueba y estoy hasta los reales cojones. A falta de una santa bruja que vuelva a concederme el beneficio de sus mal llamadas maldiciones, sólo me queda tentar al destino intentando invertir el proceso.

Sé que los labriegos, aunque con mucho disimulo, me miran de modo extraño, y es que deben pensar que se me ha ido la flapa cuando me ven lamer ranas a diestro y siniestro. Pero oye, es toda la esperanza que me queda, hacer el gilipollas de ese modo. Si es cierto eso que ha llegado a mis oídos eso de que algunas colocan, al menos echaré la tarde sin soportar en demasía a aquella panda, incluida Catalina, fuente de la que manan mis desdichas, la losa que asfixia mi paciencia.

Porque ella no podía ser una humilde y honrada formicofílica dispuesta a criar insectos para darse gusto no, a ella le tenían que poner perra los sapos que descansan tranquilos y felices.

Mi primo Cesar Raúl, angustiado por mi terrible situación, ha decidido incluso agenciarse un cartelito a modo de advertencia. Ojalá tenga mejor suerte que yo.



















Gràcies companya per la foto!

Belicismo epicúreo






Si no llega a ser por esa pereza que tantos disgustos causó siempre a sus familiares, a Rodaisis, la más haragana de cuantas personas conformen la humanidad, nunca la habrían echado de la pizzería, y aun hoy sucumbiríamos al horror.


Por suerte, la pillaron durmiendo detrás de un palet americano en la trastienda, y dio con sus huesos en la oficina del INEM. Bueno, aunque ella no lo entendiera así, también por suerte su vida como parada fue fugaz, porque pronto la llamaron de una agencia de esclavitud temporal, y le dieron un trabajo como moza de almacén.

A instancias directas e indirectas de sus acreedores, consintió volver a soportar el despertador. Muy a su pesar, estaba curtida en ello..

A los dos días, y con un contrato "indefinido" que ya en la oficina le habían pronosticado del orden de dos semanas de vigencia, se enfrentaba al almacén que acogería su alma unas diez horas al día.

Y desde luego, maldita la gracia que le hizo constatar que se almacenaba allí aquella inmundicia, y resignarse a convivir con ello ya no cinco minutos, sino las dos semanas que aún antes de transcurrir ya se le antojaban tortuosos lustros.

Pero de todos modos, seguramente debido a algun resorte interior responsable de la superación y el oportunismo aplicado a la misma, recurrió a la única virtud capaz de hacer sombra a su pereza, su astucia.

En un santiamén ya se había propuesto ganarse la confianza de sus superiores inmediatos, y a su vez extender su contrato de esclava moderna, y así, a su vez, ganar el tiempo necesario para sumergirse de lleno en los entresijos de la bioquímica.

Sí sí, sin ningún tipo de experiencia previa, siendo una completa neófita en cualquier asunto siquiera remotamente relacionado, se sentía más que dispuesta a mirar a Marie Curie por encima del hombro y cuanto antes mejor.

Su superior, Wenceslao Gutierrez, conocido en la planta como el "pichinardo", sencillamente no daba crédito. Esa muchacha había llegado a aceptar (sin rechistar) pasar un algodoncito entre todas las piezas ensambladas y por ensamblar de cuantísimos cohetes cargados con brutales sustancias, digamos perniciosas, allí habían. Era imposible no revisar su contrato de joven actual, y eso que el tenía fama de hombre sin escrúpulos. Pero que diablos, más que la piedad, le movía el interés por seguir viendo ese sacrificio humillante bajo su control y tutela.

Así pues, no sin maldecir y renegar mil veces por sus fueros internos, los rincones del rencor y el consuelo de la esperanza, pasaba los días fregando postrada a ras de suelo (porque pichinardo se vino arriba y le quitó precazmente el palo de la escoba para regodearse en su jerarquía), y las noches estudiando con extrema concentración y la devoción propia de quien pusiese en juego su vida.

Bueno, poco le duró el estudiar de ese modo inhumano, en realidad no le costó tanto llegar al quid de la cuestión, al punto que motivó su plan. Por fin comprendía la farmacodinamia y los mecanismos neuroquímicos de la lujuria, y con eso le bastaba. Ahora debía encontrar un método para aplicarlos, pero ya todo sería cuesta abajo, nada que ver con la inextricable maraña que se figuró al principio que sería llegar a entender todo aquello.

La verdad es que tuvo que reprimir la satisfacción de ver cumplidos sus objetivos durante muchísimo tiempo. En primer lugar porque el encargado era la antítesis de un acólito dispuesto, y la tuvo dos meses y medio con mil callos y lumbalgias antes de concederle el privilegio de palpar un salario. Pero lo superó con tenacidad, augurandose justas recompensas.

Una vez consiguió dinero, corrió hacia el sitio donde provean a la gente de sustancias para sus experimentos, que es un lugar que ella conoce y yo no, llámalo droguería, llámalo laboratorio farmacéutico, lo que sea, y se hizo con cantidades ingentes de testosterona, estrógenos, endorfinas, oxitocina, DHEA, feniletilamina, dopamina, serotonina, y sabe Dios cuántas sustancias más por el estilo.

Tanto estudiar química para eso, pero en fin, al menos superó su vagancia habitual y de paso se permitió enfundarse en una bata blanca acorde con su categoría científica, y empezó a mezclar un cóctel de la lujuria que es lo último que le faltaba a algunx que me se yo y no nombrare ahora.

No en probetas obviamente, sino en recipientes industriales alquilados para la ocasión con el poco sueldo que le quedaba tras comprar hormonas y enviar a la mierda a sus acreedores.

Con mucha paciencia, morro y constancia se dedicó a ofrecerse voluntaria cada vez que había que lustrar misiles, y, gramo a gramo, solapadamente, alterar el contenido de los mismos.

Cuando hubo por fin concluyó su labor, respiró aliviada y satisfecha. Había creado las armas bioquímicas. No esa indigna bazofia nociva que la gente entiende por armas bioquímicas, no. Las AUTENTICAS armas bioquímicas.

Ver el fruto de sus esfuerzos fue un placer que se dilato muchísimo, en segundo lugar, porque las cosas de palacio van despacio, y ya se sabe, hay que esperar a que el genocida de turno acabe de negociar los flecos de sus contratos antes de aniquilar alguna población.

Pese a todo, llego el día, y la dedicación y paciencia invertidas se vieron recompensadas con creces.

Tras el impacto de la primera de todas las ojivas que se abalanzaron aquel día desde los cielos a la zona sentenciada, la primera reacción fue de estupor, en las filas "agresoras" y en las "agredidas". La segunda fue la consumación de la fantasía suskindiana, una de las bacanales mas gordas acaecidas en el transcurso de la vida sobre el planeta. Una orgía de dimensiones épicas que desde luego hacía parecer una chiquillada el concepto "pornografía". Felaciones, flagelaciones, sodomías, coprofagias, e incluso dendrofilias y amokoscisias. El libertinaje sexual atroz en definitiva convertía el campo de "batalla" en un hervidero de placer por encima de la opinión del resto del mundo. El genocida de turno, se acercó a la zona con su mascarilla , y esquivando cuerpos sudorosos a diestra y siniestra, llegó hasta el líder de las filas, antes rivales, para negociar.

No tuvo en cuenta que el líder, aquel que fuese antes "rival", no se esperaba algo así, que no portaba mascarilla alguna y que estaba becerrísimo, así que allí mismo fue violado el genocida, con tan mala fortuna que la resistencia no hizo sino desgarrar sus organos internos con la fricción del inconmensurable órgano del citado mastuerzo. Aun hubo quien no pudo evitar follarse luego la boca del cadáver, porque aquello ya no había quien lo parase. Se hizo bueno el refran de "quien mata porculizando, porculizado muere"

Llegó un día tras mil orgasmos en que todo se relajó. Pero los estrechísimos vínculos que se habían formado entre aquellxs concitad=s habitantes del pantano de flujo y semen, resonaron por todo el globo. Pronto las guerras dejaron de hacerse por dinero, y empezaron a hacerse por vicio. Todo pueblo exigía ser bombardeado al menos dos veces por año, y a los líderes mundiales no les parecía mal, de hecho al fin pudieron dejar de esconderse para realizar sus orgías. Total, mediante húmedas cumbres también cumplían sus objetivos. Es más, los objetivos empezaron a ser las húmedas cumbres.

Lxs infantes por fin crecieron en un ambiente libre de violencia y de la hipocresía moral que supone criminalizar el natural sexo, y sólo cuando ellxs se sentían preparadxs, y bién se cuidaban sus padres y madres de que lo estuvieran, empezaban a montarse batallitas. La flora y fauna, a su vez, agradeció sobremanera este giro imprevisto y algún bicho avanzado a su especie incluso se aventuraba a compartir sus órganos con las personas, en una hermosa y romántica alianza entre asnos, puercoespines, patos y humanos.

Rodáisis nunca saltó a la palestra, pero si sacó buena tajada montando empresas de condones (por aquello de evitar pandemias), consoladores, aceites y lencerías para soldados modernas. A partir de ahí pudo dedicarse, al igual que el resto de nosotrxs, a aquello que era su máxima aspiración en la vida, descansar hasta la extenuación.

Así fue como ella y la dopamina salvaron el mundo temporalmente. Ahora sólo cabe esperar a que venga algún ambicioso a idear la manera de ostentar todo el poder sexual y vuelvan a llover venenos.


¡Paul Cézanne tenía el muelle flojo!



Las letrinas son una explosión maloliente de colores. La gama cromática se hace patente en todas las fosas sépticas, llenándolas de alegría. Y es que es sencillo ver la inmundicia de color de rosa.


Cualquier pintor con un mínimo de pericia, encontrará inspiraciones únicas si encasqueta su cráneo en la taza tras haber plegado sus ancas.

Los conocidos como “pedos pintores” son más pintores que nunca. Los truños recorren todo un abanico de colores, como por ejemplo el azul cielo, el escarlata (sin que haya habido algún desgarro necesariamente), el verde musgo y el amarillo más chillón.

Las combinaciones dan lugar a composiciones preciosas, que bien podrían enmarcarse y ser exhibidas en las salas de mayor prestigio mundial.

Y es que las postrimerías de cualquier banquete se convierten en una espectáculo, que recuerda a la pirotecnia, donde se dan cita y entrelazan millones de colores, no sin el factor sonoro que incorporan las ventosidades, y cuyo único inconveniente es el terrible hedor que de él emana.

El espectador mas astuto y perspicaz encontrara en estos collages fecales ciertos parecidos con cuadros históricos, banderas nacionales, y el plumaje de un cernícalo por citar solo algunas de las infinitas posibilidades que ofrecen, y a su vez, la persona sensible vera en estos frescos en porcelana una hermosa manera de reflejar emociones y sentimientos tan difíciles de plasmar como la euforia, la paz, la dignidad o el odio.

Las deposiciones se han convertido en otra forma de expresión artística y social, que ya ha revolucionado ámbitos tan dispares como el cine, la fotografía o incluso la literatura, como demuestra la recién publicada novela congoleña “El arcoíris tras la lluvia de mierda”, éxito sin precedentes de ventas y crítica.

Esta evolución intestinal, que tan satisfactorios (y no solo en cuanto al alivio físico atañe) resultados reporta a nuestra siempre bohemia raza humana, tiene unas causas muy concretas, y a ellas debemos estar agradecidxs, que es de bien nacidxs.

Así pues, no podemos volver a admirar nuestros pasteles cada vez que liberemos a Willy, sin mostrar nuestro más profundo agradecimiento a la industria de la alimentación y los macrointereses que la regulan.

Gracias a ellos llevamos varias generaciones tragando colorantes químicos y derivados del petroleo varios a espuertas, con estos espectaculares resultados. Y es que en vez de sacarnos los colores a la cara con semejante proceder, nos los sacan al esfínter tras teñirnos el intestino con mil pigmentos de nombres tan peregrinos como X-G82.

Así que nada, mil gracias por lo que nos ahorramos en Titanlux (para un buen gotelé solo hay que ponerse a cuatro patas y espurrear con violencia, por no hablar de la gracilidad que lucen los "estocados veneci"anos") por amenizar nuestras sentadas en el trono, y por hacernos sacar lo mejor de nosotrxs mismxs de un modo tan colorido.

Para aquellxs que experimentáis y desarrolláis nuevas técnicas a través de vuestros rectos, ya sabéis cual es la consigna: cada día al Mc Donald’s sin falta. Y de postre un Frigo-Pie.

Y quienes no tengáis dinero para permitiros esta sana y recomendable dieta, no os azoréis. A dia de hoy ya todo alimento básico está química y genéticamente tratado y os ayudara en vuestros objetivos artístico-excrementicios. ¡A sublimar el impresionismo intestinal se ha dicho!

MI CARTA A LOS REYES








Malditos Reyes Vagos:






Este año no me he portado ni bien ni mal.

Es tan complejo discernir entre ambos conceptos, es una valoración sujeta a tantos baremos ambiguos, que si la escala de valores inculcada, que si los prejuicios, que si el protocolo, que si el aspecto moral, que si el legal, que si las comparaciones, etc., que se hace realmente difícil establecer una conclusión precisa y que explique el proceder de un individuo a lo largo de un año. Pero en fin, esto es lo de menos.

Yo, siguiendo vuestro ladino ejemplo, no creo que deba esforzarme en absoluto para exigiros, así que hoy me dirijo a vosotrxs para dejar clarito lo que deseo me traigáis.





Quiero solo carbón.





Eso si, quiero MUCHO carbón. Y quiero que lo extraigáis con vuestras propias manos. Quiero que expongáis vuestros pulmones al polvo que carga el ambiente de las minas hasta que enganchéis una buena silicosis o una neumoconiosis en su defecto. Quiero que tembléis del pánico al contemplar la posibilidad de morir aplastadxs entre el estampido del taladro del “roof bolter” y el techo de la mina cuando se activan las palancas de control de la maquinita sin que el operador este en posición. Si hay accidente laboral, recordad: la culpa siempre es vuestra. Con casco y barreno en ristre (cuidado no os reviente en las pezuñas, que el trinitrotolueno no lo regalan), vais, perforáis y entre sudores y punzadas lumbares os hacéis con las cinco toneladas de carbón que considero que me debéis, por lo pronto. Si queréis, podéis llevaros también a vuestro hombrecillo de blanco, a vuestro paje el demente sifilítico, para que os ayude a cargar con el peso del mineral extraído.

Cuando venda este carbón, porque en realidad mi única ilusión es veros doblar el espinazo, obtendré dinero, que estará sujeto a impuestos, que podréis utilizar para descansar el resto del año, como cada año. Pero si al menos cada navidad os ensuciáis las manos y os lesionáis currando durante unas semanas, quizás se aplaque, aunque sea mínimamente, la indignación.

Eso si, no habrá cava ni para vosotros, ni para el estólido de blanco, ni para el camello de la corte, ya os lo digo desde ahora.



“En estas fechas tan señaladas”, dejad de dar la murga por la telele y poneos manos a la obra de una puta vez. Que lxs “súbditxs” tenemos deseos más profundos y prácticos que el de veros saludar como mostrencos, sandixs mostrencas “campechan=s”.
 
 
 








El amanecer no anunciaba ni para la mas aguzada perspicacia el giro en que se veria envuelta la comunidad foca. Pocas veces uno de los patriarcas de un tan consolidado clan, veriase obligado a distanciarse tantos kilometros respecto a su siempre dependiente manada.

Las focas gruñian, los focos lloraban, se respiraba la preocupacion y la ansiedad por separacion en la colonia.
- no llegara ni a la segunda corriente- decian unxs.
- nosotrxs ni a primavera- sollozaban otrxs.
- que mas da la primavera, si papeamos bajo el agua, imbecil- espetaba el sabihondo sin idea de turno.

La expectacion era maxima, la tension se mascaba, aquello apestaba a tragedia, ¿desde cuando lxs foc@s tenian santo al que encomendarse?
Hasta la zona emigraron clanes “amigos” de dispar objetivo. Algunos dispuestos a convencer a Pericles de que no se enrolara en tan temeraria empresa, algunos pretendiendo suplantarle en cargo y funciones. Simples y llanos rapaces descarados.
Con el revuelo, incluso las presas metieron baza. Decian "oh si Pericles, tu que tanto has masticao nuestra estirpe, tomate unas vacaciones ya. Joder."

El mar estaba convulso, y toda fauna marina confusa y desubicada.
Pericles estaba encerrado en si, ajeno al sofoco foco, apretando los colmillos y jurando valentia. Distante a toda turba, seguia ofuscado, empecinado en restituir el honor de Agapito, su primogenito, adoptado y rescatado de las drogas bajo su propia tutela.
El mar clamaba con feroz ansia estabilidad, él, se reafirmaba en sus principios. Mucho lo habia reflexionado ya, solo quedaba la promesa que se hizo a si mismo.
No obstante, Agapito sí se sentia implicado en el incidente. Puede que hasta culpable, aunque se dijese "que me quiten lo bailao".

Asi fue como se acerco hasta Pericles y le susurro en codigo morsa al oido:

- Agradezco tu lealtad y mucho mas que eso. Valoro muy mucho tu arrojo, y la nobleza que te empuja a hacer acopio de el. Te vayas o te quedes, seguire admirandote, esforzandome por mejorar a tus ojos. Cada uno de mis actos y pensamientos, no iran encaminados sino a consolidar aquella nocion que hiciste brotar en mi, el sentido del respeto propio y ajeno, y a redimirme de las veces en que haya podido mancillarla, pues se de la honradez de tu intencion, y que de su exito depende mi felicidad y prosperidad como habitante de este mundo. He dicho.

Pericles, tan conmovido como para enternecerse, y tan halagado como para envalentonarse, replico:

- Se que la travesia sera larga y tempestuosa, que ahi fuera acechan tanto mil depredadores como la mismisima onanicion, pendientes de darme descanso eterno. En vista de tu arrepentimiento, comprendo que quizas te parezca excesiva mi decision, mas comprende que es firme y ferrea. Esto implica - prosiguio entre suspiros, gruñidos, lagrimones y en inequivoca actitud de despedida -, que no va a alterarse en lo mas minimo, y que por esta misma fortaleza de mi voluntad, volvere. Todo ira bien hijo. Todo ira bien.

Te he dejado espinacas en el frigorífico de todos modos. Por si acaso.
 
 
 
 
 
 

Del sillin al botellin, y a la inversa




Esta es la historia de un colectivo de personas bastante dispares, unidas por una aficion comun: empinar el codo.
Podriamos decir que ya desde su mas tierna infancia, estos seres mostraron una profunda predisposicion hacia los liquidos fermentados y destilados. Esto explica los biberones llenos de whisky de algunx de ellxs, y es que aun no tenian las neuronas hechas papilla, y sabian buscarse la vida.
La decadencia paulatina licuo el cerebro de la mayoria de ellxs hasta reducirlo a un organo bastante justito pero suficiente. Tibercio, Juan, Sara, Adelina y Anton le daban al tequila tanto como para ser consideradxs hijxs predilectxs de Mexico. Patxi, Olegario y Rodolfo bebian mas absenta que agua y algo parecido les sucedia a Israel, Bartola, Magdaleno y Dionisio con el ron, eso si, dadas las pesimas condiciones economicas de estxs ultimxs, el ron era de garrafa, pero no debemos obviar que cualquiera de lxs previamente mencionadxs seria capaz de beberse hasta la bilis de su propia madre si se les prometiera embriaguez mediante tal agradable ingesta. Asi mismo Ataulfo, Victorina, Agripina, Romualdo y Pedro se dividian entre quienes adoraban a Baco sin piedad y quienes se pimplaban litros y litros de sangre de Cristo a diario.
Algunxs de lxs otrxs tambien poseen trayectorias nada desdeñables, que incluyen goteros de vodka, por ejemplo, pero han preferido mantener el anonimato.
Semejante abundancia de sensatez y calidad humana solo podia coincidir en un lugar. Bueno no, podrian coincidir en cualquier bar, cantina, bodega o farmacia, pero antaño fueron personas de una inteligencia notable, y como quien tuvo retuvo, decidieron darse una segunda oportunidad, y asi fue como coincidieron en alcoholicxs anonimxs.
Pronto hicieron buenas migas rememorando (no sin agotadores esfuerzos mentales) sus noches locas, porque mucho habian bebido, mas mucho mas no habian vivido.
Se dijeron que ya estaba bien de desparramar y que se buscarian un hobby que les apartase de la senda de la ictericia cronica.

Tras darle vueltas y vueltas, relacionaron las cosas en comun que todxs tenian, entre ellas la prohibicion tajante e irreversible por parte del gobierno de conducir cualquier tipo de maquina con motor.
Asi, dieron con una solucion que a todxs parecio simpatica y efectiva, pasearian en bici como las hordas idiotas de fans de Chanquete.
Con lo que se ahorraron dejando de beber dos dias pudieron comprarse una bicicleta, el casco, rodilleras, coderas, la mancha para inflar las ruedas, un chaleco reflectante para ser vislumbradxs durante la noche, el candado para atar la bici a la farola, un maillot bastante comodo, un faro que les permitiese iluminar el camino proximo en la oscuridad, zapatillas de freno de recambio y se abstuvieron de comprar la cantimplora por aquello de alejar la tentacion.
Israel, Bartola, Magdaleno y Dionisio eran algo mas pobres, pero tambien pudieron hacerse al menos con lo necesario, a saber: Bici de segunda mano y chalequito robado de guantera de un FIAT.
En fin, tampoco quisieron cantimplora, siguiendo el ejemplo de sus compañerxs mas acaudaladxs. Eso fue una estupidez, porque las personas tropiezan dos veces con la misma piedra, quien tuvo retuvo y bla, bla, bla, y asi, tras dos excursiones de contemplacion espiritual y “mens sana in corpore sano”, la tercera inicio el camino de las llamadas bici-barathones, donde recorrian desde el primero hasta el ultimo de los bares de la zona, pedaleando y pillando el pedal.
Les parecia mucho mas divertido y emocionante desplazarse haciendo eses y potando que en monotona linea recta y sudando sin objetivo.

Aquella radiante mañana de primavera sin embargo, y aunque pueda parecer mentira, no se dirigian a ningun bar, ni tienda de licores, ni nada por el estilo. Su meta no era alcanzar una barra. Su meta, (una de las poquisimas en el mundo con suficiente peso como para sacarles del bar donde estaban arrasando con el bebercio), era un supermercado local, que segun la reciente propaganda televisiva, ofrecia dos cervezas de dudosa procedencia al precio de una. Mas que suficiente. En este pais basta decir "gratis" para provocar la desbandada, y a ese conjunto de angelitxs basta decirles "cerveza" para inducirlo a la frenetica estampida desesperada.

Asi fue como se dieron las circunstancias propicias para que un peloton descontrolado de ciclistas como una cuba embistiese a gran velocidad el coche de la octogenaria Sra. Mallol, que venia del super de comprar zanahorias, provocandole un disgusto y un susto de los que aun no ha conseguido recuperarse. Tiene pesadillas recurrentes con mil caretos amarillos de ojos escarlatas pegados a cuerpos temblorosos que intentan atravesar con bicicletas su coche cuando se dirige silbando a casa por la autovía..
 
 
 

La cigarra bohemia y la hormiga del Opus





¿El invierno sería largo y frío? Era posible y muy probable. Pero el verano estaba siendo especialmente delicioso, con agradables brisas y sombras, y nítidos cielos azulados.


Nadie sabía mejor que la hormiga lo mucho que se afanaba, desperdiciando aquel clima idílico en pos de los consejos de su sentido previsor.

La cigarra en cambio era mucho mas agradecida. Sabía que sería casi un crimen menospreciar aquel agradable clima, y lo vivía con fruición, cantando, bailando, bebiendo y riendo.

La hormiga, atenazada por el sentido del deber que le habían inculcado mediante una estricta y asfixiante educación, era incapaz, pese a la profunda envidia que sentía, de relajarse y corresponder al privilegio del buen tiempo.

La cigarra cantaba y cantaba y la hormiga sudaba y sudaba acumulando papeo maquinalmente en su cueva.

Así fueron pasando las semanas y llegó el fin del buen tiempo. La cigarra, algo entristecida por saber que ya no podría disfrutar a la intemperie, no dejaba de sentirse por ello plenamente satisfecha por el tiempo vivido.

La hormiga en cambio, que blasfemaría de no ser por que le habían inyectado el catolicismo a conciencia para impedirle ciertas libertades, no estaba tan contenta, ni satisfecha, ni feliz, ni ostias.

De hecho, a causa del sobredimensionado esfuerzo, tenía los riñones hechos cisco. Había envejecido prematuramente de tanto acumular rencor al ver a la cigarra ser feliz y tenía las patas absolutamente llenas de callos que le impedían siquiera llevarse todo el fruto de su esfuerzo a la boca.

Empezó a hundirse sólo de pensar en el aciago ambiente gris que le deparaba el destino de ahora en adelante, y puede que igual hasta el punto de somatizar, pues en cuanto cayó la primera lluvia agarró un resfriado de agárrate y no te menees.

Por desgracia para ella ese fue el principio de su fin. El resfriado se acabó convirtiendo en una brutal neumonía, que a su vez acabó convirtiéndose en una brutal pulmonía que de poco no acaba con ella. Y si no lo hizo fue porque cuando ya no le quedaban más que cuatro alientos carrasposos, hubo un desprendimiento en la linde de la montaña y una roca acabó por aplastar su católico y enfermo cuerpo.



Estaba hecha un amasijo cadavérico de vísceras y sangre, cuando por ahí pasó silbando la cigarra.



En cuanto la vio, bostezó, se rascó el culo, le sisó las llaves del pisito y allí que se fue.



Tiró a la basura toda la simbología religiosa, el papeleo acumulado por la burocrática corrección, y llamó a sus colegas, cigarras o no, que se habían quedado en la calle de cara al invierno. Pronto había un buen elenco metido en casa de la difunta hormiga.



El invierno fue largo y frío, pero no para ellxs, que lo pasaron entre farras indecentes y trepidantes.











Moralejas:



1) No dejes para mañana lo que puedas hacer pasado.



2) Mata a la hormiga sólo cuando se haya abastecido lo suficiente






DESARTICULADA UNA BANDA MAFIOSA DEDICADA A LA EXTORSION CIUDADANA





Una alianza de vecinxs ha detenido y sometido a trabajos forzados en la cantera a cincuenta hombres integrantes de una organizacion nacional de caracter mafioso (conocida como policia nacional) que se dedicaba, principalmente, a la extorsion de ciudadanxs.




Segun ha informado hoy uno de lxs vecinxs que ha tomado parte en esta alianza por la liberacion, los miembros de esta organizacion - los cincuenta de nacionalidad española -imponian su control mediante la extorsion y la violencia en calles, bares, parques e incluso domicilios.



Sus integrantes empleaban metodos expeditivos para someter a la ciudadania, y eliminar la competencia de mafias rivales, con las que llegaban a tener enfrentamientos armados.



Las reuniones para conformar la alianza de vecinxs contra la banda mafiosa, se iniciaron en diciembre del pasado año, cuando algunos de sus integrantes empezaron a agredir incluso a infantes cuya edad no alcanzaba siquiera la tierna decada.



Los responsables de este grupo mafioso, que estaba "perfectamente estructurado y jerarquizado", exigian a lxs vecinxs un "sometimiento pleno" a las normas mediante amenazas, coacciones, palizas, encierros y multas, explica unx de lxs componentes del frente de liberacion vecinal.



Estos mismos procedimientos los empleaban tanto con propietarios de locales, como con drogadictxs, inmigrantes, carterxs, obrerxs de la construccion, chavalxs de instituto, en definitiva, con todo el que se moviera.



La captacion de integrantes para la banda, se hacia en barrios pobres y en zonas de muy baja escolarizacion, mediante la promesa de un sueldo fijo, y de un puesto de "responsabilidad".

Posteriormente les exigian obediencia ciega y cumplimiento imperativo de las normas de la banda, y les proporcionaban instruccion en el manejo de armas y tecnicas de defensa y ataque similares a las usadas en "practicas de guerrilla".



Ademas de extorsionar a la ciudadania, tambien se dedicaban al trafico de sustancias estupefacientes.



La principal actuacion se llevo a cabo en el barrio de las palomas, donde se procedio a asaltar el refugio de la banda, tambien conocido como "comisaría".



En los registros se encontraron gran cantidad de pistolas, cartuchos, chalecos antibalas, microcamaras, equipos de transimision, grilletes, ganzuas, todo tipo de instrumentos de tortura y una infinidad de drogas.



Esta operacion, que se presume abierta pues ha servido para espolear a lxs vecinxs de las zonas colindantes, victimas de abusos similares por otras ramas activas de la misma organizacion mafiosa, se completo con el requisamiento de los coches que empleaba la banda para bailar el cha-cha-cha sobre ellos (foto).



Los integrantes de la banda estan acusados de delitos de extorsion, coacciones, abuso de poder, amenazas, detencion ilegal, narcotrafico y un largo etcetera.

Han sido desterrados del barrio y trasladados a la cantera de granito comarcal, donde pasaran el resto de sus dias picando piedra.



Numerosos colectivos han felicitado a la alianza por el exito de su accion y han prometido perpetuar su iniciativa con el fin de disolver la banda por completo de una vez por todas.
 
 
 

Suko de nabo


                                                                              






Hartxs de vivir una vida vacía. Hart=s de vivir cada puto día.




Harto de vivir así o no ser más que escoria.


Hartas de sufrir una derrota tras otra.


Prefiero ser tratado como mierda antes de morir sin haber vengado esta locura SIN SENTIDO.


El rencor y el asco se convierten en un arma. Y la frustración en una forma de vida.


Te arrastras apestando todo a tu alrededor, odias a esxs androides que te miran con desprecio.


Lo único que importa ahora es poder vivir sin que seque tu cerebro el hedor de esta basura.








Resines en "Acción Mutante".


                                               

"La sociedad nos trato como mierda, ¡y ahora le vamos a dar por el culo!. El mundo esta dominado por niños bonitos y por hijos de papa.



Dios, basta ya de mierdas light. ¡Basta ya de colonias, de anuncios de coches, de aguas minerales!


¡No queremos oler bien, no queremos adelgazar!


Solo quedamos nosotros amigos mios, todo el mundo es tonto o moderno.


Somos mutantes, no pijos de playa ni maricones diseño.


Y ahora vamos a enseñar a esos mierdas lo que es terrorismo..."


















Duro con ellxs. Maldit=s imbeciles repipis.





Para quien hicieron la carcel, si el rico nunca entra, y el pobre nunca sale




Era Marina una mujer nacida en una reputada saga familiar, de distinguida alcurnia y estilo de vida acomodado y placentero.

Solia despilfarrar sin demasiado remordimiento el dinero que su padre el banquero venia amasando mediante sucias tretas y a costa del pueblo llano.
Pocas cosas le satisfacian mas que coger la tarjeta e ir por ahi a dilapidar la fortuna en placeres inanes y objetos futiles. No tenia limites su poder adquisitivo, pero al final esto se torno contra ella.
Tener todo cuanto deseaba al momento hizo que perdiera el gusto por desear las cosas, asi que empezo a volverse una chica mala.

Empezo a disfrutar hurtando y sisando, le encantaba disparar su adrenalina burlando la seguridad de cualquier establecimiento, de alto standing o no.
Por desgracia, y pese a haber acudido a los centros educativos de mayor prestigio internacional, lo cierto es que seguia siendo bastante gilipollas. Lo selecto de su carrera academica contrastaba con lo escaso de sus aptitudes, y esto no hizo sino empeorar sus lamentables tendencias cleptomanas.
Mezclar la ignorancia con la cleptomania mas gratuita, solo podia acabar mal.

Asi fue como una vez, se encandilo ante un diamante que habian expuesto muy apeteciblemente a su alcance.
Empezaba a sentir aquella necesidad acuciante de chorizar, miro a un lado y a otro, alargo la mano y no pudo volver a guardarla porque habia sido interceptada por el maton uniformado de turno.
Ella, desesperada, menciono su apellido, cosa que no la hacia sino mas culpable, puesto que todxs sabian que de haber querido habria podido comprar varias joyas como esa, maxime cuando esa era falsa, de ahi que estuviera expuesta tan su disposicion.

Bueno, se armo el revuelo, llego a oidos de su familia, y aunque intentaron llegar a solucionarlo mediante una compensacion economica in situ, alguien, indignado por la asquerosa actitud de Marina, lo denuncio todo.





Era Maria una mujer de "clase baja", madre de cinco criaturas y viuda desde hacia dos años. El gobierno nunca se mostro demasiado sensible para con ella, y tras innumerables gestiones burocraticas, concediole una humillante paga mensual de unos 300 euros.

Dos de sus hijxs estaban enfermos, y otrxs dos no estaban, ni de lejos, en edad de trabajar.
El futuro se adivinaba bastante aciago, hasta que un dia la suerte parecio sonreirle. Volviendo de la cola del INEM atraveso una de las calles de su barrio periferico, y pudo observar con sus ojos un alunizaje en toda regla sobre una joyeria de ubicacion bastante insensata. Vio a los bandidos huir, y aunque en principio penso en intervenir, acabo convenciendose de que bastantes problemas tenia ella ya, sin saber que comeria mañana.

Pese a todo, una reflexion le llevo a la otra, y casi mecanicamente su brazo agarro un pedrusco brillante a traves de los cristales rotos.
A los que habian practicado el agujero no se les vio mas, a ella la prendieron doscientos metros mas arriba, gracias a la acusacion de un vecino con bigote, avido de una medallita "a la labor social" (y la posible retribucion economica que creia le reportaria la misma).
Al juzgado que se fue, presa del panico mas profundo al pensar en el devenir que esperaria a sus retoños si la privaban a ella de libertad.



Casualmente Marina y Maria fueron "entrevistadas" por el mismo juez demente. Marina apelo al poder que detentaba y fue sometida a terapia de rehabilitacion, a la vez que su padre invitaba al juez a pasar unos dias en Tahiti a su costa.

Maria apelo a la delicadisima situacion a que se verian sometidxs sus vastagxs, suplico clemencia de rodillas y aun asi no consiguio empatia alguna. Fue condenada a quince años de prision (por el valor del pedrusco) y sus hijxs menores acabaron en reformatorios.

Se conoce que dos de ellxs acabaron muertxs por la droga.