lunes, 1 de febrero de 2010

De retinas derretidas


Día 1. Captura de “el rubio”

Tras una importante y delicada operación propia de una guerra de guerrillas, por fin hemos podido dar captura a Euclides Méndez, personaje conocido como “el rubio”. Éste individuo es poseedor de una gran cantidad de importantísima información para los intereses patrios, tanto en asuntos de defensa y seguridad nacional, como en asuntos relacionados con el progreso de la industria armamentística.
Es éste el motivo por el cual lleva tanto tiempo siendo vigilado y perseguido por la C.I.A. y el F.B.I. y no ha sido sino hasta hoy, cuando ha cometido un error conforme a las leyes internacionales que impedían su captura, que hemos podido darle caza y trasladarlo aquí a nuestra base, donde pronto pasara a disposición del coronel Masstoy, el más astuto y feroz de nuestros interrogadores.
Masstoy, “el Brocas” (sobrenombre adjudicado por su afición a utilizar estos instrumentos en sus interrogatorios), lleva ya 40 años “sonsacando” información a los prisioneros de un modo bastante fiable, aunque a menudo se vea envuelto en problemas con los tribunales encargados de velar por los derechos humanos. Los mismos hilos mueven un poder que otro, y milagrosamente siempre acaba volviendo a casa con total impunidad.
El rubio por su parte también goza de una acreditada reputación por su astucia sibilina, por tanto es de esperar que el coronel Masstoy se vea obligado a emplearse a fondo si es que pretende realmente conocer hasta el último dato que atesora.



Día 2. Primeros contactos.
Esta mañana, diez días después de haber capturado al “rubio” y tras haber superado toda la burocracia que obstaculiza el proceso en estos casos, el coronel se ha dispuesto a dar comienzo a los interrogatorios. Pero algo inesperado le ha enfurecido bastante. El gobierno exigía el uso de métodos amistosos como primera opción. Ha tenido que dejar su cajón de herramientas en el despacho y dedicarse a ofrecer lisonjas y ventajas al prisionero a cambio de su información.
-Rubio, sea usted razonable, confiese cuanto sabe y recibirá una condena menor, tan cómoda y lujosa como la podamos hacer y protección para usted y los suyos de por vida.
Pero el rubio ni puto caso. La verdad es que ha salido de tal humor el coronel que hemos pasado el día escurriéndonos a su paso por el cuartel.



Día 3. La cosa se endurece.

Aunque a regañadientes, el coronel ha vuelto a dirigirse al rubio en tono negociador, dispuesto a escuchar condiciones y a proponer y facilitar ventajas. El rubio se reía con la mirada, y tras una llamada telefónica rebosante de reniegos y blasfemias, el coronel ha dicho textualmente “a la mierda que se vayan”, y se ha dirigido raudo a por su caja de herramientas. Creo que en el fondo tiene mucho de sádico ese hombre, la manera en que fruncía la comisura izquierda de sus labios le delataba.



Día 4. Inicio de los “métodos expeditivos”.

No sin antes calificar de hipócritas y saquitos de pus a los centinelas de los derechos humanos, probablemente para justificar el horror que iba a liberar en la sala a costa del rubio, el coronel ha empezado a enseñar su colección de brocas al señor Méndez, que desde luego no se ha mostrado alterado en lo más mínimo. Admiro la valentía de ese hombre.
Acto seguido, se ha dedicado a propinar una paliza al prisionero hasta que le han dolido las manos, hasta jadear del cansancio. El rubio, de espíritu incólume, hacia mutis por el forro.



Día 5. Aumento de la hostilidad a “nivel 2” en la escala propia del coronel.

El coronel no se ha molestado en realizar vistosos preámbulos, o siquiera en excusarse en voz alta. Hoy ha pasado rápidamente a la acción, y se ha decantado por la tortura psicológica. Ha puesto al rubio debajo de un potente foco, delante de un espejo y ha ordenado a un cabo que le mantuviese en pie en todo momento, impidiéndole dormir o descansar. Ha dado instrucciones concisas de que le mantuviesen en ese estado hasta que suplicase piedad.  De vez en cuando Masstoy pasaba por ahí y le escupía o le dedicaba alguna lindeza verbal.



Día 6. El rubio resiste.

Han pasado 35 días y el rubio ha hecho gala de una fuerza de voluntad, una resistencia y una entereza que han provocado la admiración de todo el cuartel. Por supuesto, también la indignación del coronel. Gruñendo y jurando entre dientes, ha cogido sus brocas y ha jurado que no pararía sin haberle sacado antes hasta la última palabra.
A continuación, una película gore habría parecido de Disney.
El coronel ha taladrado diversos puntos del cuerpo del rubio, tales como la planta de los pies o el hueco que hay entre los huesos que conforman las articulaciones.
Le ha arrancado las uñas con unas tenazas y ha exprimido unos limones sobre la carne viva que quedó al descubierto. Le ha metido electrodos por los oídos y le ha achicharrado los tímpanos.
Pero el rubio ha preferido no decir nada.


Día 7. Rayando el límite humano.

El coronel empieza a sentir que su eficacia está siendo puesta en entredicho en el cuartel, aunque lo cierto es que todos sentimos cierta empatía y lastima por un prisionero tan valiente y corajoso como Méndez.
El coronel, tras todo tipo de pruebas y casi a la desesperada, ha decidido poner en práctica métodos experimentales, como el uso de drogas muy específicas, aunque la verdad es que una vez más no ha tenido mucho éxito y Méndez sigue terco en su silencio.


Día 8. Maytoss se pasa de la raya.

El coronel ha solicitado permiso para poner en marcha un proyecto secreto de la C.I.A. para hacer “cantar” a los prisioneros más duros y persistentes. Tras solicitar permiso y también la garantía de que será protegido después con una nueva identidad, a fin de evitar las sentencias por el crimen contra la raza humana que estaba a punto de realizar, ha colocado al rubio ante una pantalla de televisión.
A continuación, el rubio ha conocido el infierno.
El coronel le ha sometido a una sesión de 50 horas de vídeo combinado, con escenas de Leticia Sabater, Fama, Gran Hermano y como guinda ha reproducido la película “El equipo Ja”.
Los gritos han sido sobrecogedores, muchos de nuestros hombres, curtidos veteranos que han pisado mil campos de batalla, han roto a llorar como niños indefensos al oír el llanto y el dolor del rubio.
El rubio ha dicho hasta la dirección y el teléfono de su madre y su mujer, pero el coronel, que por fin ha conseguido su objetivo, no ha mostrado clemencia alguna. Al contrario, reafirmándose en su postura de hombre sin escrúpulos, e ignorando que ya tenía toda la información que necesitaba y un buen montón de información extra que el rubio ha espetado a la desesperada, le ha sobreexpuesto.



Día 9. La avaricia rompe el saco.

A las 32 horas de visionado, y tras haber sudado sangre y haber perdido las cuerdas vocales desgañitándose en suplicas y sollozos escalofriantes, el rubio no lo ha podido resistir más y le ha explotado la cabeza, dejando todos sus sesos, hechos caldo tras lo que vio, pegados en la pared.
El coronel Maytoss se ha colocado un bigote postizo y se ha fugado a Antananarivo.
Y el estropicio lo ha tenido que limpiar un muchacho que nos ha enviado la Adecco, con contrato de dos horas para la ocasión.
La cinta del horror ha sido confiscada y esta almacenada junto a otras armas de máxima destrucción en un búnker de altísima seguridad.
Todos recordamos tu valentía rubio, hiciste lo que pudiste.











4 comentarios:

Rafael Vázquez dijo...

Soy yo o no has puesto una opción para votar "bastante güeno".
Me ha gustado tu blog, Chusmo. Quizás el formato dificulta la lectura, pero el contenido chapeau.
En fin, felicitaciones.
Nos leemos.
Rafa.

Rafael Vázquez dijo...

He vuelto a releer tu blog y creo que la calidad de los diferentes textos se merece una entrada para cada uno, pues de ese modo se pueden comentar individualizadamente. Me gustaron mucho tu prosa y las ideas que expresas con ella.
De acuerdo en que la filosofía está de capa caída. Sólo quedan islas y reductos. Este blog es una buena muestra de ello.
Nos leemos!!

Rafa

companya dijo...

menudas armas de destrucción masiva que te has sacado!!!!!!! jajajaja
Después de leer lo de las brocas (temiendome lo peor)pensaba que esto iba a acabar de una manera mas bestia, mas destrucción y sangre.
Pero no, 50 horas de tele le han hecho reventar, pobre rubio.

molts petons

Víctor Cardona Roda dijo...

Excelente!!!pobre rubio, horrible final.